Guía práctica con tips sencillos para identificar y calmar cada tipo de hambre

Después de conocer los siete tipos de hambre, el siguiente paso es aprender a reconocerlas en tu día a día y a responder de una forma más consciente.
Comer desde la consciencia no significa controlar ni restringir, sino escuchar, comprender y cuidar lo que realmente necesitas.

A continuación encontrarás una guía práctica con tips sencillos para identificar y calmar cada tipo de hambre, sin juicios ni exigencias, solo con curiosidad y presencia.

Hambre visual

Cómo identificarla:
Aparece al ver comida, aunque no tengas hambre física. Suele despertar con imágenes, vitrinas o cuando ves a alguien comer.

Cómo calmarla:
Tómate un momento para observar la comida sin comerla, aprecia sus colores, formas y texturas. Pregúntate: ¿me apetece comer o solo mirar?
Si no es hambre real, puedes satisfacerla preparando un plato bonito, decorando tus comidas o simplemente contemplando la belleza de los alimentos.

Cuida también la manera en que te alimentas visualmente. Lo que ves, te nutre.

Hambre olfativa

Cómo identificarla:
Surge cuando un aroma te despierta deseo de comer, aunque no tengas hambre real. Suele activar recuerdos o sensaciones de bienestar.

Cómo calmarla:
Acércate al olor con consciencia. Inhala profundamente, disfruta del aroma y percibe cómo reacciona tu cuerpo.
A veces basta con respirar el olor y agradecer la experiencia.
Si sigue el deseo, elige conscientemente si comer o no. No hay error: hay escucha.

El olfato es memoria y emoción. Disfrútalo sin necesidad de poseerlo.

Hambre táctil

Cómo identificarla:
Notas que te apetece una textura específica: algo crujiente, suave o cremoso. No se trata tanto de sabor, sino de cómo se siente en la boca o en las manos.

Cómo calmarla:
Reconoce la sensación que buscas: ¿necesitas firmeza, contención, suavidad?
Puedes elegir alimentos que te den esa experiencia sin comer por impulso.
O busca esa textura fuera de la comida: una ducha templada, una manta cálida o el contacto con la tierra pueden ofrecerte la misma sensación de calma.

A veces, lo que buscas en la comida, tu cuerpo lo pide en otra forma de contacto.

Hambre auditiva

Cómo identificarla:
Te apetece comer al escuchar el sonido del aceite, el crujido del pan o la preparación de un plato.
El sonido activa el deseo, más por el placer auditivo que por la necesidad física.

Cómo calmarla:
Haz una pausa y escucha con atención. Disfruta el sonido sin necesidad de comer todavía.
Practica la presencia: siente la textura sonora, su ritmo, su energía.
También puedes recrear sonidos agradables (el hervor de una infusión, el crepitar de una chimenea) para calmar esta forma de hambre desde la escucha consciente.

El sonido también alimenta. Escuchar con presencia te devuelve al ahora.

Hambre bucal

Cómo identificarla:
Sientes deseo de saborear algo concreto: dulce, salado, ácido o picante. No hay vacío físico, sino una necesidad sensorial o emocional.

Cómo calmarla:
Antes de comer, pregúntate: ¿Qué estoy buscando con este sabor? ¿Placer, consuelo, distracción?
Si decides comer, hazlo con consciencia: un trozo pequeño, saboreado lentamente, puede saciar más que una cantidad grande sin atención.
También puedes cepillarte los dientes, tomar una infusión o beber agua con limón para ofrecerle a tu boca una sensación nueva.

👉 El placer no es enemigo de la consciencia; lo importante es vivirlo despierto.

🍞 6. Hambre estomacal

Cómo identificarla:
Notas señales físicas claras: vacío en el abdomen, sonidos, ligero mareo o falta de energía. Es el cuerpo pidiendo alimento real.

Cómo calmarla:
Escucha las señales y come cuando aparezcan, no solo por costumbre.
Elige alimentos que te nutran de verdad, mastica despacio y detente cuando sientas saciedad.
Aprender a confiar en tu cuerpo te devuelve a la autorregulación natural.

Comer con consciencia es una forma de respeto hacia tu propio cuerpo.

Hambre celular

Cómo identificarla:
Aparece como cansancio, falta de concentración o sensación de vacío energético. El cuerpo te pide nutrientes reales, descanso o agua.

Cómo calmarla:
Respóndele con alimentos vivos y frescos, agua abundante y tiempo de descanso.
Cuando aprendes a escuchar esta forma de hambre, descubres que tu cuerpo sabe exactamente lo que necesita.
Como cuando, durante una enfermedad o un periodo de agotamiento, te apetece fruta, caldo o algo ligero: no es casualidad, es sabiduría corporal.

El cuerpo siempre busca equilibrio. Solo necesita que lo escuches sin prisa.

Cerrar el ciclo: comer con conciencia

Reconocer y atender cada tipo de hambre no significa hacer listas o reglas, sino aprender a vivir más conectada contigo misma.
Cada hambre es una puerta: una invitación a sentir, observar y cuidar.
Comer con conciencia es un acto de amor, una forma de reconectar con el cuerpo y recordar que nutrirse va mucho más allá del alimento.

Inma Mesa Fernández Psicóloga Especializada en Adicciones

Posted in

Deja un comentario